
La dedicación de los pueblos y la hospitalidad de sus habitantes es la propuesta que nos ofrece cada sendero, una invitación sincera a su casa. El testimonio de cada ruta será el mejor presente que nos llevaremos en la memoria.
Los senderos pasan a formar parte de la oferta de instalaciones del municipio y se han demostrado como un complemento eficaz dentro de los programas de desarrollo de zonas deprimidas y complemento a servicios de ocio.
Han servido para la valoración y recuperación de muchos caminos, su entorno e interesantes parejes, tanto para los naturales del medio rural, como para los visitantes, deportistas y viajeros foráneos.
La Serranía baja conquense comprende un total aproximado de 3.400 kilómetros cuadrados. Sus límites son: por el Norte, la comarca de la Serranía alta; por el Oeste, la comarca de La Mancha; por el Este, la provincia de Valencia y por el Sur, la comarca de La Manchuela conquense.
Las poblaciones que concentran mayor número de habitantes son Landete, Mira y Cañete.
Tradicionalmente su actividad económica se ha basado en la industria maderera, la agricultura y la ganadería. Si bien un nuevo sector está haciendo resurgir la zona: la actividad turística, que desde la década de los 90 no ha parado de crecer, sin lugar a dudas promovida por la singularidad y belleza de sus parajes naturales.
La Serranía baja conquense se encuentra situada en el Sureste de la provincia.
Los bruscos desniveles y las hoces profundas recorridas por luchadores ríos son las principales características del territorio.
La Sierra de Mira cierra el elenco montañoso de la Serranía por el Sur, rasgado también por sus hoces. Límite de belicosos reinos y señoríos medievales, todavía mantiene en pie los restos de los pilares de su Historia.
Como el resto de las tierras serranas conquenses, el agua está muy presente en lagunas, manantiales y ríos, que habiendo nacido en la Serranía alt