
La dedicación de los pueblos y la hospitalidad de sus habitantes es la propuesta que nos ofrece cada sendero, una invitación sincera a su casa. El testimonio de cada ruta será el mejor presente que nos llevaremos en la memoria.
Los senderos pasan a formar parte de la oferta de instalaciones del municipio y se han demostrado como un complemento eficaz dentro de los programas de desarrollo de zonas deprimidas y complemento a servicios de ocio.
Han servido para la valoración y recuperación de muchos caminos, su entorno e interesantes parejes, tanto para los naturales del medio rural, como para los visitantes, deportistas y viajeros foráneos.
La Sierra alta comprende un territorio aproximado de 1.200 km². Sus límites son por el Norte la provincia de Guadalajara, por el Oeste con la comarca de la Alcarria, por el Este la provincia de Teruel y por el Sur la comarca de la Sierra baja.
La densidad media de población es muy heterogénea, desde los 4 habitantes por km² de Beteta hasta los 15 de Villalba de la Sierra. Su capital oficiosa es Tragacete, aunque existen otros núcleos con una gran importancia histórica como los anteriormente mencionados.
La industria se centra en el sector derivado de la riqueza forestal, minera e hídrica. Cabe destacar la excelencia de sus afamadas aguas minerales. Los pastos estivales favorecieron la ganadería trashumante y antaño tuvieron un papel principal en la economía de la sociedad serrana.
Al Noreste de la provincia se sitúan las tierras más elevadas, conocidas popularmente como la alta Serranía Conquense, un territorio de áspera corteza caliza, con profundos barrancos de exuberante vegetación y ensalzadas parameras tapizadas de praderas de montaña, interminables pinares y dehesas que albergan robles centenarios.
Se alternan parameras cubiertas por inmensas manchas de arbolado, amplios y fértiles valles que se colorean con los tonos de cada estación y abruptas hoces de laderas intrincadas, labradas por la erosión del agua, y con un gran interés natural.
Precisamente aquí nacen luchadores y sinuosos ríos y descansan plácidas lagunas que hacen del agua un protagonista indiscutible del paisaje.